En una publicación anterior exponíamos qué era la huella de carbono y cuáles eran los beneficios que una empresa obtenía tras su cálculo.

En mayor o menor medida, todos los objetivos citados adquieren mayor relevancia si la empresa en cuestión no sólo aborda el cálculo de su huella de carbono, reflejo del actual impacto que su actividad está provocando en el medioambiente, sino que además aborda un plan de reducción y/o compensación.

¿En qué consiste un “Plan de reducción”?

Una vez conocida la huella de carbono e identificados los principales focos de emisión de gases GEI, el siguiente paso sería definir un plan de reducción a través de la implantación de un conjunto de medidas encaminadas a la disminución del consumo y al incremento de la eficiencia energética.

Para ello, son varios los aspectos que hay que abordar y definir aunque destacamos los siguientes:

  • Determinación de las actuaciones a acometer por parte de la organización, para lo cual se hace indispensable un detallado estudio de las inversiones y periodos de amortización correspondientes.
  • Definición de unos objetivos cuantitativos de reducción de emisiones de gases GEI, en función de las actuaciones seleccionadas.
  • Definir un año base (de referencia) y el horizonte temporal para la consecución de los objetivos.
  • Establecer un calendario de implantación de las medidas y las personas responsables.
  • Establecer un plan de seguimiento que nos permita evaluar el grado de progresión y cumplimiento de los objetivos fijados.

¿Qué se entiende por “Compensación”?

Una compensación se lleva a cabo cuando una empresa adquiere (compra) el dióxido de carbono equivalente en una cantidad igual a las emisiones de gases de efecto invernadero que decide compensar.

Normalmente, este dióxido de carbono equivalente adquirido procede de proyectos relacionados con sumideros de carbono aunque también pueden estar relacionados con proyectos que fomentan energías renovables.

La compensación resulta por tanto complementaria al plan de reducción ya que la empresa estaría actuando sobre aquellas emisiones que no puede eliminar a través de su plan de reducción.

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¿Qué actuaciones se estaban impulsando hasta la fecha desde el gobierno Español?

A través del Real Decreto 163/2014, de 14 de marzo, se creó el “registro de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción de dióxido de carbono, en adelante, Registro de Huella de Carbono

Este Registro de Huella de Carbono de ámbito nacional y de carácter completamente voluntario, se estructuró según tres secciones, a saber:

Según datos publicados del tercer cuatrimestre de 2015, actualmente se han registrado una cantidad aproximada de 319 huellas. Todas y cada una de ellas han calculado y establecido un plan de mejora de su huella de carbono con la finalidad de ejecutarlas y transformarse en una empresa sostenible.

Asimismo, se encuentran inscritos 6 proyectos de absorción a través de los cuales se estima una reducción de 3.142TnCO2eq en un horizonte de 40años y existen 5 organizaciones que han compensado parte de sus emisiones.

Incentivos para poner en marcha los “Planes de reducción”. Plan PIMA Empresa

El pasado mes de Noviembre y a propuesta del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, es aprobado por el Consejo de Ministros  el Plan PIMA Empresa articulado bajo el Fondo del Carbono para una Economía Sostenible (FES-CO2).

La cuantía asignada al mismo asciende a cinco millones de euros, que deberán destinarse a actuaciones encaminadas a la reducción de emisiones directas (Alcance 1), esto es, aquellas que se originan en focos físicos localizados dentro de los límites definidos para la organización.

El requisito imprescindible para acogerse a dicho plan, es que las empresas deberán estar inscritas en la Sección A del Registro de Huella de Carbono anteriormente expuesto.