Avances para combatir la contaminación ambiental

Los avances para combatir la contaminación ambiental se hacen patentes una vez más en el sector de la Investigación, Desarrollo e Innovación ( I+D+i).

Dato curioso

¿Sabías que la novena posición en el ranking mundial de producción científica lo ocupa España referido al área de ciencias ambientales? No está nada mal.

De todos es sabido que tanto los ecosistemas terrestres como los acuáticos sufren problemas de contaminación de diversa naturaleza, envergadura y origen. En esta publicación, con objeto de poner de manifiesto el papel fundamental de la comunidad científica, para conseguir avances  para combatir la contaminación ambiental, hemos querido centrarnos en la problemática ambiental derivada de la presencia de determinados metales nocivos así como de materiales plásticos, en concreto la presencia de tereftalato de polietileno (PET).

 

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La acumulación de metales pesados en niveles muy elevados se relaciona con la mortalidad de un importante número de seres vivos, siendo especialmente tóxicos y persistentes el plomo, el arsénico y el cadmio. El ser humano no queda exento de los riesgos de este tipo de contaminación ya que la ingesta de alimentos o bebidas contaminados se asocia con efectos carcinogénicos y genotóxicos.

La Universidad Complutense de Madrid (UCM), sumándose a los avances para combatir la contaminación ambiental, lidera un proyecto novedoso consistente en utilizar cepas de microorganismos adaptadas en laboratorio a elevadas concentraciones de determinados metales pesados (Tetrahymena  thermophila), por tener éstas la capacidad de bioacumularlos y eliminarlos de manera no tóxica.

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En cuanto a la contaminación ambiental por plásticos, en 2013 la demanda alcanzó la cifra de 299 millones de toneladas. Según información facilitada por  la asociación Plastics Europe, los cinco tipos de plásticos más comunes entre los que se encuentra el PET representan casi el 70% de dicha demanda mundial.

Estas cifras resultan aún más alarmantes cuando conocemos la escasa reutilización y valorización de estos productos. Así, una inmensa mayoría es finalmente eliminada en vertederos (entre el 22 y el 43% según el PNUMA) y otro porcentaje menos significativo pero no por ello despreciable, acaba finalmente en los océanos (entre 10 y 20 millones de toneladas según la organización Worldwatch Institute dedicada a la investigación y el análisis de temas medioambientales a escala mundial).

En esta línea, un equipo de científicos japoneses ha descubierto una bacteria, Ideonella sakaiensis, que podría ser clave para abordar el problema de los PET ya que ésta se alimenta exclusivamente de este material. No obstante, esta línea de investigación aún debe avanzar para alcanzar el objetivo señalado.

Para concluir, a modo de reflexión, remarcar que gracias a la ciencia los avances para combatir la contaminación ambiental de origen antrópico se amplían, si bien  no debemos olvidar que el principal objetivo y a lo que nuestra sociedad debe tender es a adoptar estrategias reales de “prevención“.